El té blanco a la rosa, es un Yin Zhen (Silver Needle o Agujas de Plata), y que ha sido perfumado durante varias días, con el aroma natural de delicados pétalos de rosas chinas, creando el equilibrio perfecto entre el delicado y dulce sabor del té blanco y los elegantes aromas de las rosas orientales.
Estos tiernos brotes de té blanco y los delicados pétalos de rosas, cuando se infusionan crean una danza en la taza que despliegan una fragancia delicada, fresca, floral, de un sutil dulzor y de textura aterciopelada. Esta maravillosa fusión da como resultado un refinado y sofisticado té que evoca historias de amor y belleza…
Se cree que el té blanco podría ser el más saludable de todos los tés disponibles, gracias a su alto contenido en antioxidantes y minerales que aportan numerosos beneficios para la salud. Es de sabor más suave, contiene menos cafeína y es muy refrescante.
Solo se seleccionan los brotes más jóvenes para su producción, lo que le confiere a las yemas su característico vello blanco plateado. La diferencia entre el té verde y el blanco radica en el proceso de elaboración: el té blanco no se tuesta, sino que se deja marchitar.
Brotes en forma de finas agujas de color plata, salpicados de pétalos de rosas rojas. Infusión clara, de color amarillo pálido
Sin infusionar, se aprecian sutiles notas limpias a heno y madera dulce, envueltas de inmediato por el perfume floral, dulce y envolvente de las rosas. Una vez infusionado, se desprende un bouquet sutilmente dulce que recuerda a la miel de acacia, al agua de rosas de alta perfumería y a vegetales cocidos de fondo.
Sedoso, limpio y sin astringencia, de cuerpo ligero y textura aceitosa. En la infusión predomina un dulzor natural que recuerda al néctar de frutas blancas (melocotón, melón o pera), la rosa no satura ni amarga; se percibe como un elegante matiz floral aterciopelado que complementa la base dulce, herbal y de heno del té blanco.
Muy fino, persistente y refrescante. que nos deja una sensación dulce con un eco prolongado a rosas frescas y sutiles matices amaderados.
Preparar en set de cata o tetera, 7 min a 85 °C (4 g/200 ml) para extraer su dulzor natural con máxima pureza. También luce en gaiwan con infusiones sucesivas cortas (40–60 segundos).
Nuestro té blanco a la rosa, acompaña especialmente bien con pastelería fina y postres ligeros (lenguas de gato, macarrons, tartas de queso ricotta, mochi de fresa), y le va bien la fruta fresca como manzana blanca, pera y lichis. Con platos salados es buen acompañente de arroz blanco al vapor, caldos ligeros de verduras frescas, sándwiches de pepino y también con quesos suaves.