Cuenta la leyenda, que en el Tibet, una comunidad de monjes, preparaba en secreto una mezla de té, la cual estaba compuesta por: hierbas silvestres, hojas de té y flores aromáticas. Tras varios días de maceracíon, las hojas de la mezcla se separaban cuidadosamente y se reservaban.
A través de esta inusual «alquimia», llena de misticismo, los monjes transformaron ese té en oro, otorgándole a la infusión obtenida, su excepcional aroma floral y la inmediata sensación de tranquilidad.
El té de los Monjes del Tibet, combina té verde de China, té negro (India y Africa) y pétalos de flores ( jazmín, caléndula…). La riqueza altamente aromática de este misterioso té, le hará escapar de sus pensamientos, y trasladarse durante una taza, a tierras lejanas, a un lugar idílico, lleno de calma y meditación.
Té negro y verde, de aroma floral, inspirado en una receta del Tibet.
Hojas de té negro rizadas (68 %), hojas de té verde rizadas (27%), hojas de té verde plisadas (3%) y presencia de pétalos de flores de color naranja (1%). Infusión de color cobre claro.
Sin infusionar, el té desprende un potente aroma floral (jazmín). La infusión nos sigue regalando el intenso aroma a flores amarillas y notas herbales (propias del té verde chino)
De suave astringencia y de sabor ligeramente dulce y muy floral, con notas de té verde fresco.
Inicialmente es delicadamente tánico y el retrogusto es dulce con notas herbales al final.
Infusionar durante 3 min a 80 °C (4 g/ 200 ml) en tetera. Para té helado, deje reposar 8 g/ 0,5 l de agua a temperatura ambiente durante 45 minutos, colar y refrigerar.
Este té floral como lo es el té de Los Monjes, es perfecto en el acompañamiento de postres hechos de chocolate con leche, o con tostadas francesas, o con nuestra torrija casera de pan brioche.